13 octubre 2025

Hace una semana, en un mundo perdido


…y fue ahí en esa pesadilla, donde me encontré empapada de lluvia y desorientada.

El viento mojado me pegaba fuerte por la espalda y me empujaba hacia la quebrada de los ecos para que que gritara. 

Fue entonces que padecí el dolor que se sufre cuando se entumecen las manos y los pies con la siniestra escarcha por alguna adversidad pasada.

Entre fundamentos cansados, y consignas vacías de sentido, quedados de un lado o del otro de la misma tragedia, estaba la brecha. Una brecha sin esperanzas de luz, en la que se entrecruzaban nostalgias, flotando como puestas en escena de una historia olvidada…  

Finalmente, todos estábamos allí, acorralados en medio de una guerra chiflada, en la que solo se podía perder, la cordura, el alma.

Fue entonces que lloré…  Y que después, me consolé pensando que estaba soñando, que ese no era mi mundo.  

Que podía despertar y darme cuenta.  

Que solo se trataba de un sueño.  Un sueño despierto, en un mundo perdido...


◀️ Volver al índice


11 octubre 2025

El solitario

El solitario

Lo conocí un verano en el que fuimos a visitar a mis abuelos.  Ellos vivían en una casa que quedaba en una colina.

La colina era un pulpito de tierra, el único lugar donde el valle se rendía en una alfombra de tonos verdes y ocres.

Subir, era despertar lentamente del ruido;  Llegar, era flotar en una isla de silencio.

Las casas del pueblo, vistas desde esa altura, parecían flujos de colores desparramados, pequeños y tranquilos.

Al atardecer, la colina se convertía en la primera en atrapar el sol, y la ultima en soltarlo, bañándose en una luz dorada y larga.

Como en otros lugares, ahí también había un personaje que se había vuelto leyenda, transmitiendo valores y creencias de esa cultura.

 No se sabía nada de él.  Solo que pasaba por la mañana temprano, y regresaba por las tardes.

Lo llamaban “el solitario” o señor Juan”

En ese sitio, la hora de la siesta era sagrada.  Por eso, mi perro y yo, aprovechábamos ese momento, para escaparnos a pasear por la lomada.

Mi perro Bruno, era un Pastor alemán.  En su cabeza, negra,  resaltaba su lengua colorada. Tenía un temperamento inteligente, obediente y alerta...

 Un día en el que estaba jugando con Bruno, vi acercarse a Juan.   

El hombre era extraño. Caminaba descalzo, tenía un aspecto salvaje y apacible a la vez.  Su pelo era renegrido y largo y sus ojos oscuros como las sombras de la oscuridad.

Al verlo acercarse, Bruno se puso al acecho y comenzó a ladrar con el objetivo de atacarlo.

En cambio, a mí, me inspiro confianza.  No percibí ninguna sensación de peligro en él.

Una vez que calme a mi perro.  Juan me saludó y pasó de largo.

Así fue transcurriendo el tiempo, hasta que un día llegó, y me pidió permiso para sentarse a descansar un poco en la piedra en la que yo estaba sentada.  Se lo veía agotado.  Asentí.  Se sentó y se puso a contemplar el panorama ensimismado, como si nadie más que él estuviera ahí. 

Al rato, me comentó

“Estuve mucho tiempo buscando un sentido, sin haberme dado cuenta que estaba andando por él.  Por eso ahora lo entiendo..."

“Mire…  Las nubes, se mueven silenciosas, lentamente.  Se van juntando y tomando formas, y disolviéndolas, porque es su manera eterna de poder permanecer.   Aunque muchas veces, no puedan evitar precipitarse como lluvia al suelo.”

Se quedó callado un rato.

“No existen palabras que puedan explicar este universo tan repleto de sonidos y a la vez con tan inmensa sensación de soledad.”

Mientras el desconocido hablaba mirando al vacío, me puse a pensar en lo bien que expresaba esas ideas tan complejas.  Parecía haber aprendido esa sabiduría que solo se adquiere con las vivencias perdidas.

Aunque de repente se detuvo nos miró, se paró y me dijo.

“Gracias por el descanso.  Es tan largo el camino y tan corto el instante de felicidad” Y se retiró.

Lo observé partir.  A medida que se iba yendo, a la vez, iba demostrando su nivel de ansiedad por sentirse la custodia del paisaje

Parecía que atrapaba aventuras de vuelos por la senda de las motivaciones para llevar mensajes existenciales al porvenir.

Juan, andaba por la vida como si estuviera de viaje.

 

Al día siguiente, me apuré, quería encontrarme con ese ser tan intrigante.

No pasó mucho tiempo hasta que lo vi llegar.

“Hola” Le dije.

“Hola señorita.  ¿Puedo quedarme otra vez a descansar?

“Claro señor.  Mire, le traje agua y fruta.”

“Gracias! Con esto seguro voy a recuperar mis fuerzas para seguir.

Se sentó y mientras comía una manzana se puso otra vez a contemplar la nada.  Nuevamente, se quedó con sigo mismo un largo rato.

Parecía sentirse placentero así.

De pronto, me miró y me dijo.

“Ve aquella piedra en la colina más alta.”

“Si” le respondí

“Allí habita un águila.   Es un ave depredadora, que caza para alimentarse.

Vuela hasta encontrar grandes alturas y luego se larga en picada sobre sus presas.

Ella sabe que el precipicio está repleto de peligros, y le produce mucho miedo.

Aunque también que debe enfrentar desafíos, superar los miedos y tomar riesgos.  Las águilas, son una gran inspiración, para el deseo de lograr algo.

Se quedó pensando un rato en no se qué cosa, y luego se paró me dijo “gracias señorita por el agua y el alimento”.

Y partió como si es tuviera apurado.

Lo volví a ver muchas veces, tantas como las que fui a la casa de la colina.

Para Juan, siempre había un motivo que lo hacía soñar, sonreír y seguir.

A veces, sus palabras sonaban como si cantaran la canción de los reencuentros y en otras, como si se acongojaran y aparentaran hacer llover de tristezas las sorprendentes tardes de la colina.

◀️ Volver al índice

 

Desapareciendo por un mar azul

Desapareciendo por un mar azul

Un hombre solitario surfeando por la fuerza del oleaje y el barco de la paz navegando en pensamientos empapados de sal. 

Yo, más acá, repasando en soledad, imágenes del pasado. Cabalgando por un bosque sensible y calmado.  Viendo suaves pastizales, y promesas de la siembra en milagros de brotes asomándose callados.  Me veo, arreando los caballos hasta el fin de los corrales, meditabundo de otros horizontes y paisajes naturales.

Pero. ¿Por qué estoy aquí pensando en esos tiempos de otras partes? 

¿Acaso observar sea una forma de poder extrañar y de evocar, aquello que añoramos?

¿Acaso no pensar en este ahora, sea eso?  ¿Ir desapareciendo poco a poco por el abismo amado de lo atravesado?

◀️ Volver al índice


26 septiembre 2025

No me busques

 

No me busques más por el espacio de tus ansias, 

porque solo estoy en la quietud de tu silencio. 

Nunca me fui del todo de tus dolorosos infiernos,

solo me perdí para poder distraer ese tiempo.

Estoy circulando por este manantial de miedos.

Transcurriendo por esta ribera de esperanzas,

de zozobra ante la incertidumbre de los sueños.

Hay un puente definitivo para cruzar pero no puedo.


◀️ Volver al índice.

Un "adiós" entre almas no se dice con palabras


En tus ojos se debatió el temor a las palabras. 

Quise matar el silencio, pero tampoco dije nada. 

La libertad de lo absurdo se interpuso entre la tarde.  

Tus pupilas alumbraron la dispersión expectante,

con lo incondicionado de aquella absoluta ausencia.

No existía incógnita más sedienta ni más perpleja, 

ni armonías que hablaran con tanta certidumbre.

Te miré para poder adivinar que querías decirme, 

pero un iris mojado me reflejaba en sus lágrimas.

Tus párpados se cerraron a algún triste sortilegio,

y la abstracción del aforismo se perdió en el aire.  

Se alumbro de adiós el vacío de lo inesperado.

Me fui corriendo entre la tristeza de los sauces, 

y la canción cristalizada en las cascadas del río.

Ya no quería saber lo que motivaba esa pena 

y corría porque no quería perder tu compañía. 

Con el tiempo comprendí los dilemas naturales 

y la banalidad de enunciar la falta de esperanza.

Un adiós entre almas no se dice con palabras, 

se percibe tocando las notas de lo inexplicable.

◀️ Volver al índice


 

30 mayo 2025

Te espero



No puedo con la incertidumbre.

Escucho el sonido de la noche,
porque su silencio, me calma y me presiente,
El compás de su nada y su todo me sostiene,
me integra y se detiene en inusitadas cosas.

Solo así, su voz llama a todas partes, 
y yo estoy aquí, cautiva en el transcurso
fatigado de su inexistencia.

Te espero, me esmero en no pensarte y por
momentos, aunque lo deseo, no puedo.
Temo desarmar la inconstancia del sendero.

El arribo de tu imagen, se anida en el sereno.
Tal vez esta brisa ya apresure el andar de tus 
pasos lentos.

Te pienso, e irradias mi tristeza.  Aunque quiero 
quedarme.  Quedarme simplemente, porque
puedo poblar de espera un universo.

Tu mirada azul, se parece a la luna entre el 
refulgor de las estrellas.

Dime, como olvidaste decirme que dejara de 
extrañarte?

El camino al río está desolado, apenas se 
divisa un perro dormido.

Tal vez, salga a buscarte por la misma orilla.

Tal vez, siga las huellas que dejó ese pájaro
que voló hacia no se que parte.






29 mayo 2025

El Circo


El viento pasaba cargado de sortilegios en ese tiempo.

Por las mañanas, mientras me tomaba un café con tostadas, me dispersaba contemplando la instalación de las estructuras del circo.

La familia circense regresaba todos los años en la misma época. 

A mi me gustaba contemplar, el grado de pasión que demostraba uno de los hombres encargados de armar la carpa.

Se diferenciaba de todos los demás por la devoción con que resolvía la incógnita de los ensambles de cada parte del rompecabezas.

Por el atardecer, lo veía sentarse bajo un olmo a pensar en quién sabe qué cosas.

Una vez, tuve que ir a llevar una carta dirigida al circo que habían dejado en el buzón de mi casa.  Al llegar, me quedé absorta, observándolo trabajar, hasta que se dio cuenta que lo estaba acechando y se volvió.  Me clavó una mirada clara y translúcida y me sonrió.  Tenía una sonrisa franca a la que seguro algún pintor le hubiera gustado detener en un lienzo…  Yo que yacía perturbada bajo el embrujo de esa bella imagen, le conté tímidamente la razón por la que había ido, y al escucharme, se deslizó velozmente del caño en el que estaba trepado.  Miró atentamente el sobre, se puso serio y me respondió  

-Es para mi. Gracias! -  

- No por nada -   le contesté, mientras me volvía en dirección a mi casa.

Durante el camino traté de responderme mil preguntas, entre ellas; -De donde procedería la carta?- - Porqué había cambiado tan abruptamente su humor?- _quién lo estaría reclamando?-…

Al día siguiente no lo vi.   Me enteré por mi hermano que lo frecuentaba seguido, que lo habían dejado faltar para que pudiera solucionar un problema familiar. 

Pasaron tres días hasta que regresó.  Estaba justo parado en la puerta de entrada de mi casa, porque venía a invitarnos a la primera función. 

Nos quedamos un rato mirándonos en silencio sin decirnos nada.  Entre nosotros, nada prosperaba, ni moría, solo estaba, permanecía.  

Desde que se fue, no pude hacer otra cosa que pensar en él.  Me había hechizado, así como en ese instante en el que estaba parado frente a mí, y no podía pronunciar palabra.

-Me gustaría que concurrieras con tus hermanos a la primera función.  Si Gracias ! -  Le respondí entusiasmada.

-Te voy a estar esperando - me dijo a la vez que se daba vuelta para emprender su regreso a su mundo iluminado.

  Al día siguiente, fuimos con mis hermanas a la función.  Había mucha gente a la entrada, y me pareció que iba a ser difícil encontrarlo, aunque de pronto lo vi y cuando nos descubrió nos saludó levantando su brazo y agitándolo contento en tanto venia hacia nuestro encuentro.

 – Vengan, pasen -   nos guío por la carpa, nos  acomodó  en un lugar estratégico y se fue, quedando en buscarnos al término de la inauguración.

Me gustó mucho el espectáculo.  Todos los años cambiaba.  Me quedé sorprendida cuando lo vi aparecer en el show de trapecio, porque, recordé que lo había visto años, atrás haciendo el mismo show con la misma chica.  Cuando terminó la gala vino a saludarnos y nos preguntó si queríamos ir a tomar algo al bar del gazebo.  Mis hermanas se disculparon aludiendo a sus compromiso, en cambio, yo acepté, y nos fuimos a sentar a una mesa que quedaba en la orilla.    El contagiaba una inmensa sensación de paz con su presencia.             

–Ahora me reconociste? -

 -Si recordé que te vi de chico volar por los aires con tu hermana-  

“-Me gusta cuando me observas.  Me haces sentir cuidado- Me dijo de repente. Nsupe que responderle, me daba vergüenza que se hubiera dado cuenta.

En cambio el, al verme desconcertada se largó a reír a carcajadas.  Era tan contagiosa su risa que me hizo reír a mi también de mi misma.  Luego, toda la conversación rondo sobre el tema del circo, y de la función, nada que pudiera aludir a su intimidad ni a la mía.  En un momento dado, me preguntó

  Te quedas conmigo esta noche? –   Lo miré, había un camino tan largo recorriendo la profundidad de sus ojos.  Unos pájaros atolondrados, levantaron vuelo hacia alguna parte.

 -No - le dije.  No podía entender lo que sentía, 

pero seguro tenía que ver con discrepancias, falta de acuerdos en los tiempos, y con las incoincidencias del destino.  Me acompañó a mi casa.  Ambos fuimos callados…Cuando llegamos , me preguntó.

 -¿Nos vemos mañana?-  En esto nuevamente se imponían discrepancias entre los hechos, que estaban en desacuerdo.  Mi tiempo y su tiempo, la incógnita y el silencio, una vida nómade y vagabunda, repleta de encuentros y desencuentros, en la que se acostumbraban las pérdidas… y una vida simple, sin censuras previas.  

- Si-    le dije. Hasta mañana-


◀️ Volver al índice



 

30 abril 2025

Aroma de limones por la playa


Es la brisa la que llama. Hay sensaciones de ternura aferradas por el aire.  

Una canción que suena al amanecer por el silencio de las palabras,

cuenta que hay quimeras de vida, y un cristalino temblor para tu nada.

Que es de osados, atreverse a beber los misterios de las madrugadas

y la entrega es un espacio de deseo, en esa magia del rocío de las plantas.  

Porque presenciar la niebla no es estar, es un sueño sin camino, sin final.

Ausentarse de la vida no es concluirse, es solo filosofía que acompaña.

Es fuente de sombras, de miedos y temores de lluvia lunar desesperada.  

Agua de manantiales, aguardando estruendosas la vida que se extraña.

Pronto, los rayos del sol van a brillar como luces de estrellas de bengala

aparecerán sensaciones y se impregnarán aromas de limones por la playa.


◀️ Volver al índice


16 abril 2025

Una fórmula para poder transcurrir por esta vida

De pronto la vi… estaba ahí con su pelito rubio y su ansiedad expectante, atravesando el enorme  
ventanal de la cocina.
Su mirada verde, parecía haber llenado de asombro la mañana.  
La niebla había borroneado todos los vestigios de lo alado y la niña en silencio, asombrada, se había 
quedado esperando. 
Ella siempre lograba arrancar del universo una ideación fantástica de sus ilusiones quebradas. -Que hueste de valientes gigantes llegó está mañana hasta aquí?-  
Le pregunté interesada -Ninguna todavía, pero algo increíble está por pasar- - Algo increíble? Cómo lo sabes?- 
Ella se volvió y me observó con esa miradita de niña desconcertada...  -Como? Acaso vos no podes escuchar los anuncios que se sueltan del susurro de las ramas? 
Vos no sentis ese  retumbar lejano de las mañanas? 
Exalo un paciente suspiro y me dijo con calma. 
Tenes que mirar las sombras en la parte impenetrable de la bruma y aguardar ...- 
Para ella, la bahía parecía estar repleta de fantasías. 
Creo que entre sus ganas amó, ató y soltó todos los personajes de sus espejos y los rodeó de incógnitas 
encrucijadas. 
Me acerqué a la ventana y me quedé a su lado mirando esa increíble pintura de cuento fantástico. 
Se sentía cálido el latido de su entusiasmo.   
La observé, su pícara narizota arrugada, era señal de alguna llegada esperada. - Ahí están, son Miles! – - Miles de que? No veo nada. – - Miles de defensores de las almas de los animales, del espíritu del rocío y de la melodía de las plantas. - De las almas? Del rocío?- - Si. No los ves? Están vigilando por la niebla-. 
Por mi parte, yo no podía ver nada. 
Sentí mucha vergüenza porque esa vez no quería decepcionarla.  
Por eso, hice un esfuerzo con la vista y me desafíe a mi misma para poder encontrar esas tremendas 
imágenes entre los despojos grises de esa incomprensible niebla... De repente, los vi, allí estaban! 
Mimetizados por todas partes, su  ropa confundida con el paisaje... Solo sus ojos explosionando como pequeños truenos refulgian por todas partes. 
- Los ví! Los ví! – grité entusiasmada y la miré, tratando de encontrar la complicidad de la pequeña 
visionaria… Pero ya no estaba ahí... a mi lado… de pronto, había  desaparecido y no me había dado 
cuenta… 
Me dolió su partida.  Me dolió que no hubiera esperado ver como desataba las ganas de contemplar de 
otra manera los milagros escondidos de este mundo…  
Me pregunté quién era.  Si hubiera sido yo misma, con esa sabiduría de niña de mi propia infancia? 
Si hubiera sido una presencia cualquiera que hubiera venido a alertarme para que continuará soñando la fórmula de poder transcurrir por esta vida?... No pude saberlo... solo me consolé pensando que tal vez 
volviera otra mañana cualquiera ... 

Cabriolas de Payasa

Brincaba, cantaba…de repente, corría.  La marcha del circo por poco la adoraba.

Su mueca pintada de risota desbocada, contaminaba emociones alborotadas.

Unos globos de colores feroces , se implicaban exaltados en la causa.

Era apasionado el juego imaginario, de hacer volar persecuciones aladas.

Parecían flores despilfarrando primaveras.  Delirios de brotes rescatados por la escarcha.

Yo la observaba excitada, embrujada, temía que algo la pudiera borrar del firmamento si dejaba de tocarla con mi carcajada. 

Ella, tenía la gracia de una gaviota alborotada salpicando vuelos de espuma por la playa.

De pronto, se acercó a mí cabriolando y me regaló el globo más chiflado. Inflado con soplos que buscaban deseos por el firmamento ilusionado… y a mí, que esperaba que la magia no se terminara nunca, de pronto se me incrustó en la cara una frase grandota y alterada.  -“Me eligió a mi…”-  y en mi mirada de niña desolada, se me reventaron unas lágrimas pavotas, que me contagió el presentir de una payasa atolondrada.


◀️ Volver al índice

 


13 abril 2025

Más allá al otro lado

Tal vez con tu recuerdo se me desarme un tonto suspiro, 

pero en el firmamento, hay alamedas, elefantes 

y una sangría nueva revoloteando el párrafo del atardecer.

Mas allá al otro lado de aquel lejano horizonte, 

siento que, por momentos, tienen aroma celeste las palabras 

y saben a gastados quebrantos los secretos.  

Yo estoy tejiendo sueños porque creo en los fantasmas. 

porque ahora esos arpegios perdidos de tu guitarra 

vibran pequeños encuentros para mis ansias.


◀️ Volver al índice


Un mundo repleto de palabras

Ella estaba forjada de aleteos de pájaros, de madera de botes, de enredos de ramas desorientadas.

Ella tenía mensajes silenciosos escritos en hojas de parra escarchadas.

De pronto, lo vio acercarse a lo lejos entre la inmensidad de aquel presagio.

El viento insistía esparciendo el perfume a tronco mojado que el joven impregnaba con su ropa empapada.

Al llegar el presintió que en aquellos ojos se habían partido en pedazos todos los mañanas.

Se conmovió con su pena y alojó ese temblor entre su mirada.

La tomó de la mano y la llevó por un rumbo repleto de palabras.


Cristina Ferreyra


◀️ Volver al índice


06 abril 2025

No hay trayecto sin camino el camino es la verdad

Gregorio había llegado hacía pocos meses a ese pueblo perdido del campo a fin ocupar el puesto de peón principal en una estancia del lugar. Tenía treinta y cinco años, rasgos viriles, y el aspecto de su fisonomía correspondía a la de un hombre de elevada fortaleza.  Su piel estaba resquebrajada por el sol y sus manos raídas por el trabajo de la tierra. Tales atributos, así como esa mirada penetrante que aparentaba saber todo sobre la mirada de los demás, parecía constituirse en el espejo por donde se proyectaba su pasado.

Más allá de eso, Gregorio, se había ganado rápidamente el respeto de sus compañeros de trabajo, debido a que era un hombre muy contenedor y si por alguna razón tenía que marcar alguna falta, lo hacía mediante el ejemplo y la enseñanza, sin enojarse ni ofender a nadie.

Sin embargo, los que lo conocían solamente de vista o por versiones, lo llamaban “el extraño”, en parte porque era muy callado, aunque también porque respondía de una manera poco común a las preguntas que se le hacían.

Tal vez, existía un gran motivo por el que a Gregorio no le gustaba responder a interrogatorios, aunque había una interpelación que por sobre todas las cosas, rechazaba con todo su ser.  Era esa pregunta tácita que el presentía tras cada saludo de los pueblerinos al pasar.  Se trataba del interrogante que una vez alguien se atrevió a manifestar, referido al dilema que provocaba esa senda que tomaba por las tardes después de la jornada laboral.  Interrogante al que Gregorio con muestras de reticencia, respondió

-“No hay trayecto sin camino, el camino es la verdad”-  

En aquel momento, a medida que la respuesta iba corriendo de boca en boca, nadie parecía entender lo que el extraño había querido decir, pero igualmente, tampoco ninguno más se atrevió a querer romper el enigma que ocultaba el destino hacia dicho lugar.

Las mujeres solteras del pueblo estaban extasiadas con él y entretejían un gran despliegue de fantasías con respecto a su pasado. 

En tanto, Don Jaime, un anciano que hacía dos años, se había instalado en el pueblo, se había quedado sorprendido con la explosión de modificaciones en el humor que había provocado la llegada de ese extraño.  Era como si él les hubiera inoculado inyecciones de energía y con ello hubiera matado la rutina.  Hasta presentía cierto nivel de entusiasmo en su hija Lucía quien estaba pasando sus vacaciones con él.

Aunque esa tarde, Don Jaime pudo comprender lo que antes se había negado a ver.  El hecho se dio cuando Lucía, salió con el pretexto dar una vuelta, y el trató de ordenar unos apuntes que su hija había dejado descuidados sobre el escritorio.  Fue así como entrevió que aparentemente estaban referidos a las sensaciones que Gregorio provocaba en los habitantes del poblado y sintió curiosidad por leerlos.  Entre tales definiciones, Lucía había escrito.

“lo veían como un caminante arriesgado, misterioso, que nadaba siempre entre esos interrogantes obstinados que a las mujeres les daban ganas de adivinar…” y agregaba, que

“esto se producía simplemente, porque él tenía emblemas de ríos sosteniéndole la mirada, ríos de introducciones hacia alguna paz.  Que, para ellas, un mecanismo inerte le raía asilos en el alma, le encendía silencios como osadías, formando riberas en su soledad.  Que las mismas, idealizaban esa imagen, que se imponía como la de un hermoso opresor saturando otro día más…”    más adelante, a la vuelta de una página, continuaba.

“lo que ellas no veían, era que, en él extraño, había un rayo salpicando anhelos, dando penumbras, que buscaba por la ribera una frase más…”. Y en otra parte, seguía.

“Que, en tanto esa tarde, mientras él se alejaba por la senda, alguien trenzaba llamaradas de ilusiones en su pelo, como si la vida fuera solo esa bruma que nunca se pudiera esparcir y poblara toda la realidad. Que alguien, salía risueña, besando ramadas de tilos por la senda de las sensaciones entrelazadas de fantasías.  Que todo la acompañaba esa tarde como si fuera a encontrarse con cascadas de estrellas después de la agonizante espera hasta el ocaso del sol.  Nadie se lo imaginaba.  Gregorio estaba gimiendo el encuentro y ella brumando los tiempos para poder llegar...”-

Fue así como Don Jaime sin quererlo, casi en un instante develó los secretos del pueblo y por un largo rato, se quedó paralizado observando por la ventana como la noche recién llegada iba desparramando las sombras y las estrellas sin preguntar.  Finalmente, exhaló un suspiro y dejó los papeles en el escritorio como estaban, tomó su pipa y salió a fumar a la galería mientras buscaba esa estrella que con el correr de los años se había convertido en su mejor compañía, para comentarle sobre lo sorprendente que se volvían a veces esas cuestiones del atardecer.

- por Cristina Ferreyra.


◀️ Volver al índice

 


 


Sobre la autora

Cristina Ferreyra (22 de Julio)

Licenciada en Psicología (Universidad John F. Kennedy)  
Maestría en Neuropsicología (Instituto Fleming)
Solo soy alguien que aprendió a escuchar a encender y guiar la exploración de Universos Infinitos.  Que a partir de todos ellos, descubrió que lo que cura la "Lo-cura" mas que nada son los afectos que cubren los huecos vaciados y se expresan con el alma. Soy esa que de pronto comenzó a observar, y transcribir a la letra, los rezagos del ayer, para poder regresar las palabras de ese tiempo que se fue y permaneció arribando en silencio, entre la realidad y los sueños imantados del pasado.