13 junio 2025
El vestido hippie o una historia de almas según...
30 mayo 2025
Te espero
29 mayo 2025
El Circo
El viento
pasaba cargado de sortilegios en ese tiempo.
Por
las mañanas, mientras me tomaba un café con tostadas, me dispersaba contemplando
la instalación de las estructuras del circo.
La
familia circense regresaba todos los años en la misma época.
A
mi me gustaba contemplar, el grado de pasión que demostraba uno de los hombres encargados
de armar la carpa.
Se
diferenciaba de todos los demás por la devoción con que resolvía la incógnita
de los ensambles de cada parte del rompecabezas.
Por
el atardecer, lo veía sentarse bajo un olmo a pensar en quién sabe qué cosas.
Una
vez, tuve que ir a llevar una carta dirigida al circo que habían dejado en el
buzón de mi casa. Al llegar, me quedé
absorta, observándolo trabajar, hasta que se dio cuenta que lo estaba acechando y se
volvió. Me clavó una mirada clara y
translúcida y me sonrió. Tenía una sonrisa franca a la que seguro algún
pintor le hubiera gustado detener en un lienzo… Yo que yacía perturbada bajo el
embrujo de esa bella imagen, le conté tímidamente la razón por la que
había ido, y al escucharme, se deslizó velozmente del caño en el que estaba
trepado. Miró atentamente el sobre, se puso serio y me
respondió
-Es para mi. Gracias! -
- No por nada - le contesté, mientras me volvía en dirección a
mi casa.
Durante
el camino traté de responderme mil preguntas, entre ellas; -De donde procedería
la carta?- - Porqué había cambiado tan abruptamente su humor?- _quién lo estaría
reclamando?-…
Al
día siguiente no lo vi. Me enteré por mi hermano que lo frecuentaba
seguido, que lo habían dejado
faltar para que pudiera solucionar un problema familiar.
Pasaron
tres días hasta que regresó. Estaba justo parado
en la puerta de entrada de mi casa, porque venía a invitarnos a la primera
función.
Nos
quedamos un rato mirándonos en silencio sin decirnos nada. Entre nosotros, nada prosperaba, ni moría,
solo estaba, permanecía.
Desde
que se fue, no pude hacer otra cosa que pensar en él. Me había
hechizado, así como en ese instante en el que estaba parado frente a mí, y no
podía pronunciar palabra.
-Me
gustaría que concurrieras con tus hermanos a la primera función. Si Gracias ! - Le respondí entusiasmada.
-Te voy a estar esperando - me dijo a la vez que se daba vuelta para emprender su regreso a su mundo iluminado.
Al día siguiente, fuimos con mis hermanas a la función. Había mucha gente a la entrada, y me pareció que iba a ser difícil encontrarlo, aunque de pronto lo vi y cuando nos descubrió nos saludó levantando su brazo y agitándolo contento en tanto venia hacia nuestro encuentro.
– Vengan, pasen - nos guío
por la carpa, nos acomodó en un lugar estratégico y se fue, quedando en
buscarnos al término de la inauguración.
Me
gustó mucho el espectáculo. Todos los años cambiaba. Me quedé
sorprendida cuando lo vi aparecer en el show de trapecio, porque, recordé que
lo había visto años, atrás haciendo el mismo show con la misma chica.
Cuando terminó la gala vino a saludarnos y nos preguntó si queríamos ir a tomar
algo al bar del gazebo. Mis hermanas se disculparon aludiendo a sus compromiso, en cambio, yo acepté, y nos fuimos a sentar a una mesa que
quedaba en la orilla. El contagiaba
una inmensa sensación de paz con su presencia.
–Ahora
me reconociste? -
-Si recordé que te vi de chico volar por los
aires con tu hermana-
“-Me
gusta cuando me observas. Me haces sentir cuidado- Me dijo de repente. No supe
que responderle, me daba vergüenza que se hubiera dado cuenta.
En
cambio el, al verme desconcertada se largó a
reír a carcajadas. Era tan
contagiosa su risa que me hizo reír a mi también de mi misma. Luego, toda la conversación rondo sobre el
tema del circo, y de la función, nada que pudiera aludir a su intimidad ni a la
mía. En un momento dado, me preguntó
– Te quedas conmigo esta noche? – Lo miré, había un camino tan largo recorriendo
la profundidad de sus ojos. Unos pájaros
atolondrados, levantaron vuelo hacia alguna parte.
-No - le dije. No podía entender lo que sentía,
pero seguro tenía que ver con discrepancias, falta de acuerdos en los tiempos, y con las incoincidencias del destino. Me acompañó a mi casa. Ambos fuimos callados…Cuando llegamos , me preguntó.
-¿Nos vemos mañana?- En esto nuevamente se imponían discrepancias entre los hechos, que estaban en desacuerdo. Mi tiempo y su tiempo, la incógnita y el silencio, una vida nómade y vagabunda, repleta de encuentros y desencuentros, en la que se acostumbraban las pérdidas… y una vida simple, sin censuras previas.
-
Si- le dije. Hasta mañana-
30 abril 2025
Aroma de limones por la playa
Es la brisa la que llama. Hay sensaciones de ternura aferradas por el aire.
Una canción que suena al amanecer por el silencio de las palabras,
cuenta que hay quimeras de vida, y un cristalino temblor para tu nada.
Que es de osados, atreverse a beber los misterios de las madrugadas
y la entrega es un espacio de deseo, en esa magia del rocío de las plantas.
Porque presenciar la niebla no es estar, es un sueño sin camino, sin
final.
Ausentarse de la vida no es concluirse, es solo filosofía que acompaña.
Es fuente de sombras, de miedos y temores de lluvia lunar desesperada.
Agua de manantiales, aguardando estruendosas la vida que se extraña.
Pronto, los rayos del sol van a brillar como luces de estrellas de
bengala
aparecerán sensaciones y se impregnarán aromas de limones por la playa.
16 abril 2025
Una fórmula para poder transcurrir por esta vida
Cabriolas de Payasa
Brincaba, cantaba…de repente, corría. La marcha del circo por poco la adoraba.
Su mueca pintada de risota desbocada, contaminaba emociones alborotadas.
Unos globos de colores feroces , se implicaban exaltados en la causa.
Era apasionado el juego imaginario, de hacer volar persecuciones aladas.
Parecían flores despilfarrando primaveras. Delirios de brotes rescatados por la escarcha.
Yo la observaba excitada, embrujada, temía que algo la pudiera borrar del firmamento si dejaba de tocarla con mi carcajada.
Ella, tenía la gracia de una gaviota alborotada salpicando vuelos de espuma por la playa.
De pronto, se acercó a mí cabriolando y me regaló el globo más chiflado. Inflado con soplos que buscaban deseos por el firmamento ilusionado… y a mí, que esperaba que la magia no se terminara nunca, de pronto se me incrustó en la cara una frase grandota y alterada. -“Me eligió a mi…”- y en mi mirada de niña desolada, se me reventaron unas lágrimas pavotas, que me contagió el presentir de una payasa atolondrada.
13 abril 2025
Más allá al otro lado
Tal vez con tu recuerdo se me desarme un tonto suspiro,
pero en el firmamento, hay alamedas, elefantes
y una sangría nueva revoloteando el párrafo del atardecer.
Mas allá al otro lado de aquel lejano horizonte,
siento que, por momentos, tienen aroma celeste las palabras
y saben a gastados quebrantos los secretos.
Yo estoy tejiendo sueños porque creo en los fantasmas.
porque ahora esos arpegios perdidos de tu guitarra
vibran pequeños encuentros para mis ansias.
Un mundo repleto de palabras
Ella estaba forjada de aleteos de pájaros, de madera de botes, de enredos de ramas desorientadas.
Ella tenía mensajes silenciosos escritos en hojas de parra escarchadas.
De pronto, lo vio acercarse a lo lejos entre la inmensidad de aquel presagio.
El viento insistía esparciendo el perfume a tronco mojado que el joven impregnaba con su ropa empapada.
Al llegar el presintió que en aquellos ojos se habían partido en pedazos todos los mañanas.
Se conmovió con su pena y alojó ese temblor entre su mirada.
La tomó de la mano y la llevó por un rumbo repleto de palabras.
Cristina Ferreyra
12 abril 2025
ÍNDICE DEL BLOG
Cuentos Azules (cuentos cortos):
1 - No hay trayecto sin camino el camino es la verdad
2 - Una fórmula para poder transcurrir por esta vida
3 - El Circo
4 - El vestido Hippie o una historia de almas según...
5 - El solitario
Poemas:
1 - Un mundo repleto de palabras.
4 - Aroma de limones por la playa
5 - Te espero
6 - Un "Adios" entre almas no se dice con palabras
7 - No me busques
8 - Desapareciendo por un mar azul
9 - Hace una semana...en un mundo perdido
06 abril 2025
No hay trayecto sin camino el camino es la verdad
Gregorio había llegado hacía pocos meses a ese pueblo perdido del campo a fin ocupar el puesto de peón principal en una estancia del lugar. Tenía treinta y cinco años, rasgos viriles, y el aspecto de su fisonomía correspondía a la de un hombre de elevada fortaleza. Su piel estaba resquebrajada por el sol y sus manos raídas por el trabajo de la tierra. Tales atributos, así como esa mirada penetrante que aparentaba saber todo sobre la mirada de los demás, parecía constituirse en el espejo por donde se proyectaba su pasado.
Más allá de eso, Gregorio, se había ganado rápidamente el respeto de sus compañeros de trabajo, debido a que era un hombre muy contenedor y si por alguna razón tenía que marcar alguna falta, lo hacía mediante el ejemplo y la enseñanza, sin enojarse ni ofender a nadie.
Sin embargo, los que lo conocían solamente de vista o por versiones, lo llamaban “el extraño”, en parte porque era muy callado, aunque también porque respondía de una manera poco común a las preguntas que se le hacían.
Tal vez, existía un gran motivo por el que a Gregorio no le gustaba responder a interrogatorios, aunque había una interpelación que por sobre todas las cosas, rechazaba con todo su ser. Era esa pregunta tácita que el presentía tras cada saludo de los pueblerinos al pasar. Se trataba del interrogante que una vez alguien se atrevió a manifestar, referido al dilema que provocaba esa senda que tomaba por las tardes después de la jornada laboral. Interrogante al que Gregorio con muestras de reticencia, respondió
-“No hay trayecto sin camino, el camino es la verdad”-
En aquel momento, a medida que la respuesta iba corriendo de boca en boca, nadie parecía entender lo que el extraño había querido decir, pero igualmente, tampoco ninguno más se atrevió a querer romper el enigma que ocultaba el destino hacia dicho lugar.
Las mujeres solteras del pueblo estaban extasiadas con él y entretejían un gran despliegue de fantasías con respecto a su pasado.
En tanto, Don Jaime, un anciano que hacía dos años, se había instalado en el pueblo, se había quedado sorprendido con la explosión de modificaciones en el humor que había provocado la llegada de ese extraño. Era como si él les hubiera inoculado inyecciones de energía y con ello hubiera matado la rutina. Hasta presentía cierto nivel de entusiasmo en su hija Lucía quien estaba pasando sus vacaciones con él.
Aunque esa tarde, Don Jaime pudo comprender lo que antes se había negado a ver. El hecho se dio cuando Lucía, salió con el pretexto dar una vuelta, y el trató de ordenar unos apuntes que su hija había dejado descuidados sobre el escritorio. Fue así como entrevió que aparentemente estaban referidos a las sensaciones que Gregorio provocaba en los habitantes del poblado y sintió curiosidad por leerlos. Entre tales definiciones, Lucía había escrito.
“lo veían como un caminante arriesgado, misterioso, que nadaba siempre entre esos interrogantes obstinados que a las mujeres les daban ganas de adivinar…” y agregaba, que
“esto se producía simplemente, porque él tenía emblemas de ríos sosteniéndole la mirada, ríos de introducciones hacia alguna paz. Que, para ellas, un mecanismo inerte le raía asilos en el alma, le encendía silencios como osadías, formando riberas en su soledad. Que las mismas, idealizaban esa imagen, que se imponía como la de un hermoso opresor saturando otro día más…” más adelante, a la vuelta de una página, continuaba.
“lo que ellas no veían, era que, en él extraño, había un rayo salpicando anhelos, dando penumbras, que buscaba por la ribera una frase más…”. Y en otra parte, seguía.
“Que, en tanto esa tarde, mientras él se alejaba por la senda, alguien trenzaba llamaradas de ilusiones en su pelo, como si la vida fuera solo esa bruma que nunca se pudiera esparcir y poblara toda la realidad. Que alguien, salía risueña, besando ramadas de tilos por la senda de las sensaciones entrelazadas de fantasías. Que todo la acompañaba esa tarde como si fuera a encontrarse con cascadas de estrellas después de la agonizante espera hasta el ocaso del sol. Nadie se lo imaginaba. Gregorio estaba gimiendo el encuentro y ella brumando los tiempos para poder llegar...”-
Fue así como Don Jaime sin quererlo, casi en un instante develó los secretos del pueblo y por un largo rato, se quedó paralizado observando por la ventana como la noche recién llegada iba desparramando las sombras y las estrellas sin preguntar. Finalmente, exhaló un suspiro y dejó los papeles en el escritorio como estaban, tomó su pipa y salió a fumar a la galería mientras buscaba esa estrella que con el correr de los años se había convertido en su mejor compañía, para comentarle sobre lo sorprendente que se volvían a veces esas cuestiones del atardecer.
- por Cristina Ferreyra.
Sobre la autora
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Cuentos Azules (cuentos cortos): 1 - No hay trayecto sin camino el camino es la verdad 2 - Una fórmula para poder transcurrir por esta vid...
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Gregorio había llegado hacía pocos meses a ese pueblo perdido del campo a fin ocupar el puesto de peón principal en una estancia del lugar. ...
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Desapareciendo por un mar azul Un hombre solitario surfeando por la fuerza del oleaje y el barco de la paz navegando en pensamientos empapad...